Llegada a Yaoundé, vamos directos al hospital de San Martin de Porres, donde conocemos a Cristina y nos da la agradable sorpresa de que vamos a tener sillón dental en Djunang!

El sillón lo han conseguido en el último momento y nos lo encontramos desmontado en un almacén del hospital, intentamos reunir todas las piezas que creemos nos puedan ser útiles. Cristina, rápidamente lo organiza todo: tenemos una ambulancia que nos hará de furgo-bus para ir a Djunang. Cargamos el sillón, con todas las piezas, el compresor y nuestras maletas con el material que hemos traído desde Barcelona.

El día siguiente, salimos con la ambulancia llena a rebosar, nosotros cuatro, el conductor y dos técnicos para instalar el sillón, dirección al hospital de Saint Dominique, en Djunang, a las afueras de Bafoussan, ciudad situada a unos 300 km al noroeste de Yaoundé.

Después de toda la mañana viajando, llegamos a Djunang, donde en medio de pequeñas colinas, abundante vegetación y caminos de tierra rojiza, encontramos el hospital. Rápidamente lo descargamos todo, los técnicos se ponen manos a la obra. Mirtha nos muestra lo que será nuestro local, “la dentisterie”: dos salas en la parte baja del hospital, comunicadas entre sí. En seguida nos piden dónde queremos que instalen el sillón, ya lo tienen todo a punto para empezar a montar. Falta el brazo del sillón para poner la luz y la bandeja de las turbinas, llamamos a Yaoundé, no lo tienen. Norberto, el técnico, no pierde el tiempo y ya ha hecho un diseño en un trozo de papel de lo que necesita, irán a Bafoussan a comprarlo.

Al atardecer vuelven los técnicos, ya tienen el brazo pre-fabricado: un par de tubos soldados que harán de brazo articulado al sillón, lástima que no se  podrá instalar la luz, no resistiría el peso.

Mientras tanto, vamos sacando el material de las maletas: medicamentos, guantes, mascarillas, anestesias, agujas, fórceps, botadores, suturas, una turbina… suerte del material conseguido a última hora! No nos pensábamos que pudiéramos hacer conservadora! Ponemos nombre a nuestra mascota: Djuno, un pequeño dinosaurio para hacer enseñanza de higiene oral.

Finalmente queda todo instalado, incluso el aspirador portátil que nos han dejado prestado del quirófano, el aparato de rx y un embudo de plástico de color rosa que hará la función de escupidera: ya tenemos el box 1 listo para empezar a trabajar.

El día siguiente por la mañana empezamos las visitas: revisiones y en seguida obturaciones, profilaxis y extracciones. Christine, enfermera del hospital, trabaja con nosotros, tiene muchas ganas de aprender.

En la sala del lado, preparamos el box 2: sillón-butaca con un cojín forrado con una talla quirúrgica y pegado con esparadrapo al respaldo, así, mientras al box 1 hacemos las obturaciones, al box 2 vamos haciendo las revisiones y las extracciones.

Improvisamos con el material que tenemos: fresa de tallado para pulir composites, papel de calcar como papel de articular, bolitas de algodón como cuñas interproximales, plato de sopa colocado al revés como loseta de vidrio, papel de cocina como baberos, frontales para dar luz…

Mirtha nos consigue un aparato de ultrasonidos, pero no se podrá utilizar hasta que venga el técnico. Suerte que el mes siguiente vienen los nuevos voluntarios, ellos ya lo podrán utilizar.

Cada día van viniendo más pacientes, vienen familias enteras y todos quieren revisarse la boca y solucionar sus problemas, incluso piden colocarse prótesis: les explicamos que de momento no es posible. Todo el mundo espera pacientemente su turno y si tienen varios tratamientos para hacer, van repitiendo visita día tras día.

Los días pasan rápido, se termina nuestra estancia, preparamos inventario y listados de material que falta, pronto llegarán los próximos voluntarios: ya tienen lista de pacientes para hacer endodoncias y limpiezas con el aparato de ultrasonidos.

Dejamos el hospital de Djunang, con “la dentisterie” equipada, muy buenos recuerdos, vivencias y satisfechos con el trabajo hecho.

Sònia Carrascal, Ramon Godino, Glòria  Compte y Anna Bach.

Camins ONG

Junio 2010

Posteado por: dentalcoop | 10 Junio 2010

Agradecimientos

Como cada año la scoe concede una ayuda económica para un proyecto solidario de atención dental. Dentalcoop agradece que este año nos lo hayan concedido a nosotros. Vamos a utilizarlo para la compra de material necesario para las campañas del Tercer Mundo de este verano, en los proyectos que iniciamos, en Ghana y en Senegal. Sobre todo se tratará de instrumental para equipar ambos centros. Nos sentimos muy agardecidos y estimulados por el apoyo de esta institucion, pionera en este tipo de ayudas dentro de nuestro ambito de salud dental.

Tenemos que manifestar tambien nuestro agardecimiento a la Fundacion Roviralta por su financiación de nuestro proyecto en Ghana, donde han colaborado junto con la Fundacion Recover, que ha contribuido a la construccion del edificio de cosultas donde se ubicara nuestra clinica dental. 

A partir de este verano podremos iniciar allí actividad de odontología conservadora.

¡Muchas gracias a todos!

Posteado por: dentalcoop | 5 Junio 2010

Viaje a Haití

La impresión que produce Puerto Príncipe es la de un bosque quemado que vuelve a brotar. Encima de los edificios hundidos, los montones de escombros, las ruinas estremecedoras donde es fácil imaginar los cuerpos atrapados, crucificados en la más espantosa de las muertes, enterrados vivos en muchos casos… brota una vida incontenible. Las calles están bordeadas de sombrillas, son los pequeños comercios en los que infinidad de haitianos intentan vender cualquier cosa. Pulula una multitud efervescente, el trafico es una pesadilla, a los atascos les llaman “bloquises”, y en ellos nos hemos pasado la mayor parte del tiempo. Para hacer trayectos de 15 min. en condiciones normales, nos tirábamos fácilmente 2 horas…

La mayor parte de la población vive en tiendas de campaña, aproximadamente un millón de personas en estas condiciones. Sorprende la relativa poca actividad de desescombro y de construcción, sabiendo la magnitud del problema y la inminencia de la temporada de tifones. No sabemos que planes hay al respecto, pero vemos más obra pública aquí que allí. Y más medios, hay poca maquinaria, muchas brigadas trabajan prácticamente a mano, reduciendo los bloques de hormigón a pedazos más pequeños que van acumulando en la calzada esperando camiones que lo recojan. La gente acampa en grandes campamentos, pero también muchas veces en la misma calzada, en los patios o jardines de sus casas, dónde pueden.

Los horrores que nos explican no se pueden ni imaginar, aunque te lo digan, no te lo representas, no puedes representártelo. La única reacción posible es un profundo sentimiento de compromiso en la reconstrucción del país.

En este viaje nos proponíamos hacernos cargo de la situación para poner en marcha un proyecto de rehabilitación de amputados. Formábamos el equipo un traumatólogo, Dr. Javier Trenchs, un técnico de fabricación de prótesis, Gustavo Correa, y yo mismo, como una especie de coordinador. Y por supuesto, la hermana Isa Sola, de Jesús Maria, testigo de la catástrofe e impulsora de nuestra iniciativa. Su habilidad al volante ha sido básica para poder movernos en medio del caos. Como objetivo personal, y en este caso secundario, pretendía reevaluar nuestro proyecto anterior de creación de un servicio de atención dental.

Se estima en unos 3000-4000 los amputados que hay que atender. Eso significa que harían falta unos 10 talleres de confección de prótesis, unidos al correspondiente departamento de rehabilitación y de adaptación. Un amputado requiere atención de por vida, las modificaciones de la musculatura del muñón son permanentes y la vida de una prótesis es limitada.

En estos momentos solo existe un taller de estas características, de Handicap Internacional. Lo hemos visitado y establecido una relación cordial. No nos ha sido posible saber cuantas iniciativas están en marcha en el mismo sentido, sin embargo ya hay un embrión de estructura administrativa, bajo la tutela de la ONU, que pretende coordinar la acción internacional. Nuestro proyecto deberá ser examinado por este organismo.

Por nuestra parte, tenemos un lugar donde instalar el servicio, se trata de un centro médico donde una comunidad de hermanas dominicas nos proporciona el personal sanitario necesario para atender a nuestros pacientes. Existe ya una sala de rehabilitación y un elemental quirófano que nos permite hacer pequeñas intervenciones. Nos falta evaluar la instalación eléctrica para ver si tenemos que ampliarla. Otro aspecto del proyecto es el acceso a los pacientes, en este momento dispersos en los campamentos. Necesitamos voluntarios haitianos que los localicen y motiven para que accedan a nuestros servicios, así como un medio de transporte para llevarlos. Esto se hará con Isa a partir de la comunidad de su parroquia, Sacre Coeur- Con todos estos elementos redactaremos el proyecto que se hará bajo el amparo de la fundación de Jesús Maria, Juntos Mejor.

En cuanto al proyecto dental, hay un hospital en Puerto Príncipe donde están interesados en que montemos la clínica. Tienen un dentista haitiano y una recién graduada que proporcionarían asistencia continuada, al margen del envío periódico de voluntarios. También tenemos que reevaluar el proyecto original que teníamos presentado para financiación en la fundación Roviralta.

Muchos planes, mucho trabajo de preparación, mucho dolor, muchas necesidades. Que Dios nos ayude

Dr. Alberto Pérez-Porro

Posteado por: dentalcoop | 13 Abril 2010

A propósito de las bocas de Batibó (Camerún)

Rondaban ya  los últimos días de febrero del presente año 2010. La jornada me había llevado, una vez más, a intentar dilucidar la razón de la desventura dental de uno de mis pacientes. Me encontraba valorando elementos cualitativos de su dolor, jeringa tres usos en mano, cuando, de repente, sonó mi teléfono.  No lo cogí.  ¡Por supuesto!  No me fue necesario traer a colación ningún predeterminado precepto derivado de código deontológico alguno. Simplemente, apelé al respeto que debemos profesarnos unos a otros, y más, en una relación tan especial cómo es la que nos une a nuestros pacientes.  Ahora bien,  en ningún momento quiero pecar de presuntuoso. ¡No, no!  Por el contrario. Debo confesar que ante el acento argentino o el pelo engominado de alguno de mis pacientes, puedo abandonar este mundo para sumergirme en profundas reflexiones internas respecto a lo apretado de nuestra liga de fútbol. “¿Cómo me ha dicho que se llamaba?  ¿Leo Messi? ¿Cristiano Ronaldo?…”  ¡Qué profesionalidad!  Por suerte, la vuelta a la realidad siempre me sorprende en lapsos de tiempo razonables  e,  independientemente del color de la virtual camiseta de mis pacientes,  intentó dispensarles  indistintamente  lo mejor de mis mañas odontológicas.

El día transcurrió entre pacientes diversos hasta que, por fin, acabé con mi laborar diario.  Me vino a la mente la llamada recibida ¿Quien sería  mi frustrado interlocutor?  Era el  Dr. Alberto Pérez Porro. ¿Qué querría?  Lo llamé de inmediato. La conversación fluyó simpáticamente. Finalmente me hizo una petición: ¿por qué no redactas un escrito que refleje tu experiencia en Camerún?  Fue “colgar” el teléfono y hacérseme patente la gran capacidad que tiene el tiempo y el “modus vivendi” aquí imperante  para atenuar las sensaciones que la vida me depara. ¿Había estado realmente en Camerún el pasado verano? ¿Estaban fundados mis recuerdos en una fantasía onírica?   ¡Pues no!  Ahí estaba mi Canon Digital Ixus 60, con su tarjeta de memoria SD de 2 GB, para ponerme de manifiesto que en las fotos tomadas en julio y agosto predominaban los paisajes selváticos, las gentes de raza negra y, en alguna que otra, un personaje con bata, máscara y guantes enfrentándose a bocas con tez muy pero que muy morena que, casualmente, se parecía a mí.  Definitivamente: todas las pruebas parecían indicar que, efectivamente, el verano pasado anduve por un país africano.

DE CÓMO EMPEZÓ TODO.

Finalmente fui recuperando mi memoria. ¡Sí! ¡Era cierto! En verano del 2009 había estado en Camerún. Todo arrancó cuando en enero del pasado año contacté con el Dr. Pérez Porro poniéndome a su disposición en relación a los proyectos de atención odontológica  internacional que desde DENTALCOOP vienen impulsándose de un tiempo a esta parte. De hecho, el año 2007 estuve en  Guinea Ecuatorial durante tres semanas de la mano de la referida organización. Lo   vivido allí me impulsaba a repetir.  

Ahora bien, las cosas habían cambiado. Mientras que en el 2007 viajé a Guinea junto a otro compañero dentista, en el 2009 debía hacerlo junto a estudiantes de cuarto curso de odontología que se habían implicado en el proyecto. Pues bien, ya sólo se trataba de escoger entre los destinos posibles, a saber, Kenya, Senegal, Guinea, Haíti, Camerún…  Kenya parecía ser mi primera elección,  pero mi paupérrimo nivel de inglés me llevaba a la duda. ¡Uf! ¡Qué pereza! Si a veces soy incapaz de alcanzar el fondo de la cuestión en pacientes que me hablan castellano o  catalán…  ¡cuan difícil podría llegar a serlo en inglés!  ¿A dónde dirigirme pues?

La practica de una extracción, en el centro de atención primaria,  dónde llevo trabajando ya hace unos años, diluyó todas las dudas que tenía respecto a mi destino. La presión del fórceps sobre un molar inferior deterioradísimo por la caries llevo a su fractura y al vuelo de un fragmento coronal por los aires de la consulta.  Siguiendo  con la mirada  al tejido cariado volador,  me cruce con ese póster. ¿Se acuerdan Vds. de la campaña impulsada por nuestro COEC, apoyada por Licor del Polo,  que intentaba fomentar una buena higiene oral entre nuestros pacientes?  ¿Se acuerdan de quién la protagonizaba? Si su memoria también les traiciona les diré que era… Samuel Etto´o.  Ahí estaba “Samu”, en ese póster de campaña,  dentífrico y cepillo en mano, recordándome que él era camerunés y que hablaba francés.  ¡Vaya, vaya!  ¡Mi francés no es gloria, pero algo mejor que mi inglés es!  Decidido estaba.  Llamé al Dr.  Pérez Porro y concretamos. Destino: Camerún.  Acompañantes: Joana Magalló, Meritxell Martínez y Verena Jurán. Un encuentro con ellas tres sirvió para adquirir los billetes Barcelona-Casablanca-Douala (ida el día 19 de julio, vuelta el 19 de agosto), empezar con las ineludibles  gestiones de los visados y decidir que de nuestra estancia, 20 los destinaríamos a “bocas”  y los otros 11 a viajar un poco por esas tierras.  Alea jacta est.

DE LAS DOS TRAICIONES DE ETO´O

Pronto empecé a descubrir que Eto´o no era mi ángel de la guarda. Primera traición: Batibó. Ese era nuestro destino. Se trata de una localidad ubicada en el centro-oeste de Camerún, dónde se habla, además de las lenguas vernáculas africanas, el inglés. Pero… amigo “Samu”,  ¿no me “dijiste” que en Camerún hablabais francés?  Olvidó decirme que después de la Segunda Guerra Mundial, el actual territorio camerunés fue objeto de reparto entre los bandos ganadores europeos, o sea, Francia y Gran Bretaña,  que desalojaron de allí a los vencidos alemanes. Francia se quedó con la mayor parte del territorio conocido actualmente como Camerún mientras que  Gran Bretaña se agenció una pequeña parte de la zona occidental del actual país. Parece ser que mi destino estaba escrito: comunicación gestual acompañada de circenses intentos con el inglés (y digo circenses por la comicidad de los payasos que no por la elegancia de los equilibristas …). Aún suerte que mis compañeras de viaje ponían un poco de orden a mi circo lingüístico. Desde aquí,  gracias.

Y si por fuera poco, Eto´o me sumió en otra pequeña desgracia. ¿Cómo se le ocurre formalizar su fichaje por el Inter de Milán mientras yo andaba por su tierra? En los primeros días de estancia pasaba por ser, a los ojos de los lugareños, el dentista que venía del  paraíso futbolístico dónde habia llegado la “Champions” de la mano de su estimado compatriota. Conocido el cambio de cromos Eto´o-Ibrahimovic entre Inter y Barça, pasé a ser uno más de la panda de desagradecidos del Fútbol Club Barcelona, Guardiola y Laporta al frente. Mi integridad física no peligró, pero…

DE NUESTA ESTANCIA EN BATIBÓ.

Desembarcar en un aeropuerto africano nada tiene que ver con hacerlo en uno occidental.  Después de algunos percances que obviaré, contactamos con el hermano Pierre, uno de los enfermeros del centro sanitario donde trabajaríamos durante tres semanas. Después de las presentaciones pertinentes, nos llevó a un albergue de la misma Douala para pernoctar. No le pareció una buena idea transitar los aproximadamente 250 km. que separaban Douala de Batibó de noche. A la mañana siguiente comprendimos los porqués. Las carreteras camerunesas, en la mayoría de sus tramos,  no son modelo de seguridad viaria  y, por otro lado, muchas eran las localidades que cruzábamos que requerían de su correspondiente parada. La razón: en Camerún no hay un “Alcampo” en cada esquina. La camioneta en la que viajábamos se iba llenando de utensilios, enseres y comestibles para llegar finalmente a nuestro destino,  unas nueve horas después de iniciado el trayecto. ¡Por fin habíamos llegado!  Venir a recogernos a Douala fue una buena oportunidad para aprovisionarse de todo aquello difícil de conseguir por los alrededores de Batibó. 

El establecimiento sanitario donde nos albergaríamos y trabajaríamos pertenecía a la orden de San Juan de Dios. Se trataba de un pequeño hospital donde se atendían esencialmente casos de malaria y , en una de sus dependencias,  se había instalado  un sillón dental. Además del mentado hermano Pierre, residían en el centro el hermano William, otro enfermero, y el hermano Linus, el coordinador. Asimismo colaboraban en el centro, médicos, enfermeros y otro personal auxiliar externo.

Llegamos una tarde. Presentaciones y reconocimiento del centro. Primer contacto y acondicionamiento del sillón. Desembalaje de materiales odontológicos varios, ducha, cena y a abrazar a Morfeo para  que nos recuperase del vaivén del viaje. A la mañana siguiente,  desayuno y a dar rienda suelta a nuestra curiosidad con respecto a las bocas camerunesas.

Trabajamos de lunes a sábado por las mañanas y, también, alguna que otra tarde; eso sí,  si la luz lo permitía. Los cortes de suministro eléctrico  en el centro eran frecuentes y el generador del que se disponía alcanzaba para lo que alcanzaba. Los frontales del “Decathlon” nos sacaron de algún apuro. Nos dividíamos en dos parejas. Una disponía del sillón y la otra hacia exploraciones y extracciones en una habitación contigua donde se disponía de una camilla y una olla a título de escupidera. ¿Procedimientos practicados?  Pues, indudablemente,  el ránking lo encabezó, la exodoncia. A mucha distancia siguieron las obturaciones-reconstrucciones, tartrectomías, y, algo más lejos, las endodoncias  y otras actividades.  A título de curiosidades mentar que, paradójicamente,  incluso algunas obturaciones estéticas en sectores anteriores se practicaron (las fluorosis eran frecuentes) y, que un paciente con antecedentes de pericoronaritis reiteradas al que se le extrajeron los cordales incluídos nos apuntó que “ni en Yaoundé me las querían sacar”.  ¡No sé, no sé! ¿Eran sinceras sus palabras o no eran más que una aduladora estratagema para enaltecer egos y, con posterioridad,  tener más posibilidades en la futura “pedida de mano” a cualquiera de mis compañeras?  Y así me pronuncio porque no había día que alguna u otra de ellas, si no las tres,  no recibiera propuesta de esponsales. ¡¡¡Muy preciado era “lo blanco”…!!!

Batibó fue odontología, sí,  pero también  mucho más. En nuestros tiempos libres proliferaron excursiones por los alrededores; cervezas, colas y refrescos de lo más peculiares que no bajaban de los 20 grados en cualquiera de las “terrazas” de los “bares” de poblado; asistencia a torneos de fútbol con desarrollos y celebraciones finales  inenarrables y, también, mucha interacción con los autóctonos. De hecho, uno de ellos fue el artífice de una de las experiencias más memorables de nuestra estancia. Chico de unos 25 años, con su hijo de unos dos años que siempre le acompañaba. Trabajaba en el mantenimiento y limpieza del centro sanitario de los Hermanos de San Juan de Dios  Nos contó que nació en Koanu, una aldea que distaba de Batibó unos 40 kms. Su esposa residía allí y, a razón de su trabajo,  hacia ya seis  meses que no se veían. Además, su padre era el “chief” del poblado, algo equiparable a lo que aquí es un alcalde, “salvata distantia”. “¿Y por qué no contratamos los servicios de un “taxista” y nos vamos a Koanu?” Una posible preciosa excursión y, además, facilitabamos el reagrupamiento familiar temporal.   ¡Allá vamos!  “Taxista”, padre, hijo y nosotros cuatro metidos en un destartalado coche por unos terrenos que… ¡difícil lo hubiera tenido un buen 4X4!  No llegamos. Lo accidentado de la pista, sus socavones, su estrechez, sus pendientes  y el barro acumulado (estábamos en estación de lluvias), nos ancló a falta de 4-5 km del destino final. Trekking improvisado pero… ¡que gran recompensa! La recepción fue al estilo “Bienvenido Mr Marshall”… aunque nosotros no pasamos de largo. Cantos y danzas en medio de la selva y una especie de cacahuetes y bebidas diversas como presente de bienvenida. Tal fue el impacto recibido que nos comprometimos a regresar para ofrecer nuestros servicios;jn eso sí, “only extraction”.

El domingo siguiente organizamos el segundo acercamiento a Koanu. Habíamos comprado unas pelotas para los niños del poblado. Una mochila llena de casi todo lo imprescindible para la práctica de extracciones era,  junto a las pelotas,  nuestra nueva compañera de viaje en el “taxi”. Treinta y cinco kilómetros rodados y cinco a pie nos situaron de nuevo en Koanu. Al llegar la expectación era máxima. Nos cedieron una especie de cabaña y preparamos todos los enseres para explorar y extraer en su caso. Pocos debían ser los “koanunenses” que no estuvieran alrededor de la susodicha cabaña. Preparados, listos, ya… ¡que entren dos pacientes! El primero era tribuario de dos extracciones, el segundo de otras tres. ¡Venga! Vamos a preparar la anestesia…  ¡Oh! ¡Sorpresa! ¡Qué horror! ¡Habíamos olvidado las agujas!  ¿Y cómo lo explicábamos a toda la gente de la “sala de espera”?Después de ciertas dudas, decidí salir con las pelotas de los niños en mano y las chuté lo más lejos que pude. La estrategia funcionó. Media Koanu desapareció jubilosamente de los alrededores de la cabaña. Sólo quedaba la otra mitad.  Una interprete improvisada sirvió para comunicar a los presentes la pérdida durante el trayecto de un objeto irremplazable para nuestra práctica. Las pérdidas, en esos casos, son una salida más digna que los olvidos. Decepción, vuelta a casa y un tercer viaje dos días después  para cumplir con lo prometido. Esa última vez, sin pelotas… pero con agujas. No obstante,  valió la pena. Las escenas vividas durante las exodoncias bien podrían ilustrar un hipotético  tratado de “Historia de la pre-odontologia en la Edad Media”. Eso sí, ¡con anestesia   infiltrada con las “graciosas” agujas!

Y fue así cómo nuestras tres semanas en Batibó se agotaron. Pero aún quedaban, en principio, diez días para experimentar Camerún sin el “paraguas” representado por los hermanos Pierre, William y Linus y las dependencias de San Juan de Dios en Batibó.  Lo diferente del vivir occidental con repecto al africano lo transformó todo en anécdota. Verbigracia. Viaje nocturno de trece horas en un autobús apto para sesenta personas en Europa. Pero en Africa se cuenta distinto. Dónde un blanco cuenta sesenta, un africano cuenta cien; aparte cucarachas que, por supuesto,  no suman. Si a eso añadimos los vendedores ambulantes que, en cada una de las múltiples paradas, eran capaces de entrar en el bus para abastecernos de víveres y comidas; las trifulcas que se organizaban en cada parada al entender algunos que otros incurrían en voluntarios equívocos  al seleccionar los aprisionados fardos del maletero; un pinchazo inoportuno que debió repararse;   una travesía a selva abierta para superar un puente caído a razón de unas lluvias torrenciales… Todo eso, y más,  cabe en una travesía de trescientos kilómetros en un bus africano.   Pero las ahora contempladas como bienvenidas y bienvividas incomodidades también se acompañaron de vivencias menos sufridas. Pescados a la brasa en “chiringuitos” del puerto pesquero de Limbe, unos camarones junto a una cerveza en una playa de Kribi, una habitación de hotel africano instalada frente a unas cuantas palmeras que se interponían entre aquélla y el océano… Imágenes tópicas de bienestar si se quiere, pero, al fin y al cabo, buenos recuerdos.

UNA REFLEXION-JUSTIFICACION FINAL. 

Una vez regresado, y ante las referencias que daba de mi experiencia a amigos y conocidos, no eran pocos los que me cuestionaban respecto a la auténtica naturaleza de mi viaje. ¿Has ido de voluntario o de simple y puro turista?  La pregunta me obligaba a un ejercicio de introspección. No son pocas las veces que actuamos sin desmenuzar las razones que nos impulsan a ello.

Las desigualdades imperan en este mundo. Nacer en una cuna u otra determina, indudablemente, nuestra existencia. Hacerlo en una de un  país subdesarrollado condena a no disfrutar, o hacerlo de forma insuficiente, de determinados servicios, entre ellos los sanitarios.  Es aquí dónde aparece DENTALCOOP que con una infraestructura ínfima, algunos contactos y una actitud impregnada de buena voluntad pretende contribuir con una pequeñísima gota a diluir el gran abismo que separa a unos agraciados de otros que lo son bastante menos. Bien es cierto que uno muy bien podría contraargumentar que ese camino no resuelve el problema de la injusta desigualdad; el escenario ideal sería que cualquier sociedad de este mundo pudiera ser autosuficiente en la satisfacción de las necesidades de sus miembros.  Pero éste es un problema de tal enjundia que poco podemos hacer. O sea, que mientras los grandes poderes discuten como cuadrar sus intereses e igualar un poco las dispares condiciones de vida de los habitantes de este mundo, ¿por qué no pagarme un billete de avión, irme a África, exodonciar, endodonciar, reconstruir y, en definitiva, mejorar en algo la calidad de vida del autóctono que se sienta ante mí en el sillón?  Si además ésto me permite gozar de una experiencia que difícilmente viviría a partir de un viaje “organizado” a África, pues mejor que mejor. Llegado a este punto, creo pensar que el altruismo es el más legitimo de los egoísmos.

Y para acabar me gustaría, al hilo de lo anterior, alentar  a los responsables de DENTALCOOP a continuar con sus proyectos, a mejorarlos aprovechado las experiencia de lo vivido, y a continuar ofreciéndonos la posibilidad de mostrarnos auténticamente más solidarios, no desde el paternalismo y una supuesta y falsa desigualdad esencial  de las partes, sino desde la paridad entre el donatario  y el donante que, por caprichos del destino, han quedado en distinta posición.

 Josep Garriga Colomé

Posteado por: dentalcoop | 16 Marzo 2010

Otro viaje a Camerún y Guinea

Esta vez he ido solo. Planeaba salir el jueves y, de nuevo, a pesar de todas las precauciones, he perdido dos días por culpa de la embajada de guinea en Madrid.

Viajé por fin el sábado y llegué a Yaounde. En el aeropuerto coincidí con una pareja de médicos asturianos que venían como organizadores a supervisar el hospital de yaounde. Iban a pasar dos semanas en Bafoossang en el nuevo hospital de las dominicas. También para organizarlo. Es muy estimulante ver cuanta gente se implica en esta labor de solidaridad y de fraternidad, y siempre se establecen unas relaciones muy agradables de amistad.

Mi plan original era llegar el jueves y trabajar dos o tres días en el hospital, para después irme a Ebebiyin y completar allí la semana. Me tuve que ir directamente a guinea, muy bien con la ambulancia, viaje rápido y sin problemas. Estaba Sonsoles esperándome y así pase la frontera, impecable… Es una vía buena para continuar nuestro trabajo.

Por otro lado, Yaounde es una ciudad estupenda, sucia, destartalada, tercer mundo, pero viva, humana, llena de color, de olores, de niños, de voces, de música…muy recomendables los pinchitos de carne de cebú con polvo picante en los chiringuitos al pie del hospital. Quien vaya que le pregunte a Cristina.

En ese breve tiempo tuve la ocasión de oír el relato de sus aventuras en el Congo, en la guerra de hace 10 años… (o mas?), cuando derrocaron a Mobutu. Espeluznante, y al mismo tiempo es admirable el temple de estas religiosas, son un ejemplo de héroe moderno para una sociedad, la nuestra, que ha fabricado tantos mitos huecos.

Y de nuevo en Guinea, tengo al impresión de que mi tiempo allí es un continuo, parece que me haya ido ayer…Estando solo el trabajo es muy duro, tienes que buscar, ordenar, limpiar, anotar, arreglar lo que se va rompiendo, y sobretodo, no hacerse un lío con los guantes… Los de sangre, los de grasa, los de tocar los líquidos de aspiración, los de escribir en el cuadernillo de citas, los de cobrar, los de rascarse el ojo… es importante no mezclar, por ejemplo grasa en la boca del paciente, o sangre en el ojo propio. Creo que lo he hecho todo.

Por no hablar de la gota de sudor de mi frente en el ojo del paciente, en alguna extracción particularmente dura…Hacia un calor de narices esta vez, y si enchufaba el lujoso aire acondicionado, me quedaba sin compresor…así que, a sudar, es África.

Por suerte las lentejas y los estofados de las hospitalarias me servían para reponer electrolitos.

Lo mejor es palpar el trabajo fantástico de equipo que estamos haciendo entre todos. La clínica esta muy bien ordenada, es fácil encontrar todo, llena de etiquetas con indicaciones, en la libreta de pacientes atendidos te encuentras las notas del anterior equipo… Por la calle ya eres “los dentistas”, saludan los niños, la gente sonríe… no eres tu, somos todos los que hemos conseguido una presencia y una conciencia de atención dental que empieza a ser costumbre en esa ciudad perdida de la mano de dios…

Y se nota una implicación colectiva, los profesores del colegio que enseñan a cepillarse a los niños, les hacen enjuagues con fluor, dan charlas a los padres sobre prevención… Las autoridades nos apoyan, se vienen a visitar… ¡Estamos haciendo un buen trabajo!

En Yaounde hemos tenido problemas, se han perdido los dos sillones que enviamos para montar gabinetes dentales y poder empezar a hacer conservadora. El otro era para el hospital de Bafoossang. Sin embargo las hermanas parece ser que cuentan con recursos para comprarlos directamente en Cameroun, con la ventaja de que disponen así de servicio técnico de mantenimiento. Es posible que de cara a la campaña de este verano los tengamos a punto. Las posibilidades de futuro en este país son muy esperanzadoras, tenemos la posibilidad de formar personal auxiliar que de una continuidad a nuestro trabajo entre viajes de voluntarios. Y tenemos la ambición de poder llegar a hacer prótesis, removibles de resina. Necesitamos incluir a unos cuantos protésicos en nuestros proyectos.

Finalmente solo quiero decir una vez mas que quien de verdad es el fundamento de esta labor son las hermanos, los religiosos que tanto en Guinea como en Cameroun, con su compromiso vital con los desheredados de nuestro sistema, crean las condiciones de estabilidad, de permanencia y de acogida que nos permiten la implantación de todos estos centros de salud dental.

Animo a todos, sigamos, adelante!, demos gracias los que podemos recibir el regalo de vivir estas experiencias de trabajo solidario. No damos nada, recibimos mucho

Por Dr. Alberto Pérez-Porro

Posteado por: dentalcoop | 4 Noviembre 2009

Cambio de look en Maragall

Entrada Adios Pica 

Armonia AutoRetracto 

Tras un fin de semana de intenso trabajo, un grupo de voluntarios de la asociación DentalCoop hemos logrado empezar algo que perseguíamos desde un tiempo atrás: dar una nueva imagen a la clínica de Passeig Maragall. Así pues, hemos iniciado la reforma cambiando el color de las paredes que albergan la actividad de la clínica dental del Dr. Alberto Pérez-Porro.

El SabioNo fueron pocos los cubos de pintura necesarios para dar un bonito aspecto al piso de Maragall, aunque para ello contábamos con la indudable energía de una plantilla de jóvenes volcados en la labor. Arrinconamos nuestras batas durante unas horas y armados con rodillo y brocha gorda fuimos maquillando poco a poco y con esmero el rostro de prácticamente toda la superficie del local. La ilusión por nuestro proyecto, el buen humor de todos y la sorprendente organización de las tareas a realizar de inmediato invadieron el espacio que compartíamos. Y es que el resultado que obtuvimos en tiempo récord superó con creces nuestras expectativas.

Esperamos que todos aquellos que por un motivo u otro formáis parte de la actividad que día tras día se desarrolla en OdontoCus os sintáis un poco más a gusto durante vuestra estancia y, cómo no, deseamos también haber acertado con el color elegido.

Un fuerte saludo para todos vosotros.

Josep Valls

Sheila Toscana... Pasillo 

...mas Paciencia Josep Juancho 

Bianco Nepal... Retoques Tranquilo... 

Posteado por: dentalcoop | 29 Octubre 2009

Experiencia Senegal 2009

RECUERDOS DE UN VIAJE INOLVIDABLE: SENEGAL, AGOSTO 2009

Senegal 1Los preparativos de este viaje duraron meses durante los cuales trabajamos con esmero en la recogida de material. Todos se volcaron y contagiaron con nuestra ilusión: depósitos dentales, farmacias, amigos… Todos querían colaborar.

Nuestra primera etapa de la colaboración fue en Ossouye, gracias a las gestiones de la Dra. Elena Barraquer, ya que ella colabora en ese hospital desde hace tiempo.

Cuando llegamos al hospital de Ossouye, el dentista que trabaja en él nos dijo que habíamos ido en mala época (al ser temporada de lluvias que es cuando recolectan el arroz) y que tendríamos pocos pacientes, pero que él nos llevaría a pueblos de alrededor para hacer lo que pudiéramos (llevábamos un equipo dental portátil). Esto nos desanimó un poco pero decidimos ponernos manos a la obra y esa tarde la dedicamos a organizar todo el material (unas 25 maletas) y a pasear por el pueblo para hacernos propaganda entre la gente, explicándoles que éramos los dentistas y que estábamos allí para trabajar “gratis” (ellos tienen que pagar cualquier tratamiento dental y les resulta muy caro). También pusimos carteles anunciándolo.

Senegal 4Al día siguiente el Dr. Sambou (el dentista), no sé por qué motivo, cambió de opinión y nos cedió su gabinete para poder trabajar. También nos dejaron otro pabellón ya que en una sala no cabíamos todos (éramos 9 dentistas, de los cuales 8 eran estudiantes que habían acabado 4º curso,1 protésico,1 enfermera y mis tres hijos que hicieron de ayudantes).

En cuanto corrió la voz de que había dentistas “gratis” fue un “sin parar”. Llegábamos a las 9 de la mañana y algún día acabamos a las 9 de la noche, descansando solo para salir a comer al bar donde Williams (dueño del campamento Les Bolongs, donde nos alojamos mi familia y yo) nos traía la comida a la hora acordada invitándonos algunas veces . Estaba agradecido porque les hicimos tratamientos de odontología y también prótesis removibles a varios miembros de su familia. Nosotros lo estamos más todavía por lo mucho que nos hizo sentir “como en casa”. El resto del grupo se alojó en el internado Joseph Faye donde el Padre Josep Artigas (catalán) nos acogió de maravilla y nos enseñó lo primero que debes aprender al llegar a África: a tener PACIENCIA, imprescindible en un país en lo que todo va a su ritmo, a “ritmo africano” como bromeábamos nosotros.

Senegal 2Durante los días de trabajo todos tuvimos ocasión de ayudar, incluso los que no eran dentistas lo hacían en tareas como limpieza y desinfección del instrumental, organizando la lista de pacientes, aguantando a los bebés cuyas madres estaban siendo atendidas o dando la mano a aquel paciente que estaba muy angustiado. También teníamos colaboradores nativos que nos ayudaban en la traducción a los que no entendían el francés (ellos hablan diola). Lo único “malo” es que se enamoraban de las chicas de nuestro grupo y les decían “Je t’aime beaucoup” al cabo de nada de conocerlas.

Algunos pacientes venían con sus hijos andando más de 13 km. para ser visitados. Aunque la cola ese día fuera interminable no éramos capaces de decirles que vinieran otro día y siempre sacábamos fuerzas para poder atender uno más.Senegal 3

Nuestros colaboradores locales nos acompañaban a todas partes. La gente por la calle nos paraba para saludarnos y agradecernos nuestra labor. Alguna tarde, a última hora fuimos al orfanato de Oussouye a jugar con los niños. ¡Impresionante!. ¡Era una invasión!. Todos querían besarnos y jugar con nosotros.

También aprovechando la estancia en Cassamance fuimos 3 días al hospital de Thionk Essyl a colaborar porque así nos lo pidió la Dra. Teresa Sellés, cirujana que colabora en ese hospital durante el verano. Tampoco habían tenido nunca dentistas voluntarios y nos esperaban con mucha ilusión. ¡Jamás habíamos visto tantas cucarachas ni tan grandes como en el recinto del hospital!. El director nos trató de maravilla. Tiene un sillón dental por estrenar que le regaló el gobierno. Estaba empaquetado en una sala y quería que lo dejáramos preparado para poderlo instalar y así dejar una base para futuras colaboraciones. Creo que lo hemos conseguido.

Senegal 5En Thionk Essyl nos invitaron a una fiesta tribal en medio de la selva. ¡Alucinante, maravilloso disfrutar de este espectáculo! El jefe de la tribu nos preparó sillas para que estuviéramos cómodos como si fuéramos personajes importantes. Nos intercambiamos direcciones y ya nos han llegado las primeras cartas para que no les olvidemos. ¿Cómo podríamos hacerlo?. Lo que ellos no creo que sepan es lo mucho que nos han ayudado a nosotros. Ya no somos los mismos. Una parte de nuestro corazón sigue allí.

Trabajamos en total 9 días en Ossouye y 3 en Thionk Essyl, atendiendo una media de 50-60 pacientes al día en Ossouye y algo menos en Thionk Essyl (porque aquí fue un viaje para ver qué podíamos hacer en el futuro), realizando básicamente exodoncias.

Senegal 6También pudimos hacer alguna obturación estética y 10-15 raspados. En cuanto al tipo de patología, un poco de todo: mucha enfermedad periodontal, mucho sarro, niños con muchas caries y muchísima necesidad de prótesis. Nuestro protésico pudo hacer 4 removibles. Senegal 7Cuando la gente le veía trabajar le decían: “Yo también quiero uno”.

 A pesar del calor, de los mosquitos (los “malarios” como les llamaban los estudiantes), de las incomodidades y del cansancio, QUEREMOS SEGUIR.

Los niños senegaleses nos han enamorado. No importa que vayan sucios, con mocos o con el cuero cabelludo lleno de micosis. Les hemos enseñado hasta catalán, pero ellos nos han enseñado algo mejor: a reír.

¡Menuda terapia!

Kira Franch Barri.

Posteado por: dentalcoop | 5 Octubre 2009

Experiencia Entasekera 2009

Entasekera 1De nuevo, entasekera…  Inolvidable y remoto enclave, tras unas 9 h de vuelo interrumpidas en estambul tocamos el asfalto de jommo kennyatta, fresquito, como siempre…. A diferencia de  otros paises que viajas del gran continente africano en los cuales la sensación térmica al bajar del avión es un golpe de calor y humedad nada agradable…..no en nairobi…..tocamos suelo keniata hacia las 3h de la mañana, taxi y a nuestro querido “upperhill” en el barrio de lavington donde tras algunos problemillas pudimos al menos compartir una habitación con 13 literas más…… Al día siguiente prontito, ya nos dirijíamos a la parada de matatus express hacia narok, puerta y ciudad base de nuestra misión, donde encontraríamos y conoceríamos por primera vez a iñigo, un madrileño afrikanizado que… Casualidades de la vida.. Tambien se dirijía a entasekera en plan solidario para revisar unas instalaciones de agua y luz solar en el centro de discapacitados, el cual está a unos 2 minutos del hospital, en el mismo recinto!…..africa es un pañuelo!!!!…. Dicho centro lo gestiona una massai de pies a cabeza , gran mujer y mejor persona, franceska, impresionante la fuerza, entrega y labor de esta divertidísima mujer….. Ella sería la que nos recogería a nosotros tres ( fadi, nuria y el que escribe) y a iñigo para llevarnos a entasekera…..

El camino fue largo y oscuro pues nuestro retraso obligo a salir algo más tarde de lo previsto de narok, pero muy divertido, en la caja trasera del toyota landcruiser del centro namelok naretoi ( centro de discapacitados)……..  Muy bien acompañados por el hermano de francesca, dixon, guía de loita y algunos oriundos más…..

Debimos llegar sobre las 20h a entasekera donde llegó la primera emoción fuerte por ambas partes al encontrarnos de nuevo con dra. Maria…… Que decir de ella………una luchadora nata!! Que sufre, llora, goza y ríe con su proyecto y con los massais…

 Entasekera 2Tras intercambiar impresiones con la dra, el primer día lo dedicamos a revisar las instalaciones que permanecían paradas desde la ultima visita de dentalcoop en febrero de este mismo año, visita que recordo con agrado y melancolía la dra..je,je..

¡ todo estaba impecable ¡, no esperábamos encontarlo mal pero quizás no tan bien mantenido…. Sabíamos por el libro “dental chair” de la dra, donde se registran todos y uno a uno los actos dentales que allá han tenido lugar, que isahia y ronald habían hecho algunas extracciones en el “impass” de febrero a agosto, pero no se había utilizado nada más que fórceps y quizas ni el aspirador… Así que en teoría todo debería estar tal y como lo dejaron oriol e isabel…. Y como lo dejaron!!! Sublime el orden, inventario…… Gracias compañeros…. Nos dio miedo no saber dejarlo como lo hicisteis vosotros.. Aunque creo que al fin lo conseguimos….ya lo dirán los que lleguen, je,je,…

Pues nada al día siguiente y durante 9 días más nos pusimos manos a la obra, hicimos un total de 187 tratamientos, de los cuales 100 fueron extracciones, 60 obturaciones, 10 reconstrucciones esteticas anteriores, 7 endodoncias y 10 profilaxis…..

A destacar el caso de un niño de unos 9 años con una fluorosis dental severa, al que a base de frentes anteriores de composite pudo volver a sonreir…también allá a veces la estética se tiene en cuenta y no solo el dolor. 

 Fluorosis despuésNingun día nos faltaron pacientes, quizás el sabado o domingo no recuerdo… Lo que nos permitió el descanso semanal….

Nuestros días de laburo daban comienzo sobre las 9h de la mañana, cuando ronals esperaba nuestra llegada para arrancar el compresor que abastecía al equipo, salvo el primer día de situación, siempre trabajábamos en la sala del sillon, excepto para hacer los diagnosticos y rellenar las fichas, aunque eso lo solían hacer ronald e isahia, mientras uno anestesiaba en una silla contra la pared del box, el otro actuaba en el sillón, y el tercero limpiaba, esterilizaba y recogía el material para preparar de nuevo para el siguiente paciente, trabajamos muy a gusto, el equipo no presento ningún problema, todo funcionó a la perfección, mejor incluso que en muchas clínicas de nuestro pais.

Entasekera 3

En cuanto a material también estabamos muy bien provistos, intentábamos dejar las endodoncias y las profilaxis para la tarde para no colapsar el pasillo donde los pacientes guarnecidos con todos sus avalorios esperaban su turno. 

Mención especial para todo el equipo del centro de salud de entasekera, que estuvo ayudándonos en todo lo que les pedías, ya no solo en el hospital sino incluso en todo necesidad que se pudiera presentar en nuestra estancia allá

 Y así continuamos 9 días más hasta que llego el momento de partir…

 Un inciso… Hablamos con la dra. Maria, entre muchas cosas sobre la frecuencia idónea de flujo dental en sus instalaciones y llegamos a la conclusión de que con 2 ó 3 campañas al año las necesidades locales estaría cubiertas, así qué … Quiénes sois los próximos? Se garantiza trabajo, buena compañia, aventura, otra imagen del mundo, massais por un tubo

 

Fadi

Posteado por: dentalcoop | 22 Septiembre 2009

Experiencia en Djunang (Camerún)

Camerún 1No es fácil para mí explicar en pocas palabras lo que hemos pensado, sentido y disfrutado en los días que pasamos en Camerún.  Como siempre, es un placer ir a un país tan distinto, pero cuando además vas a prestar una ayuda, aunque a ti te parezca insignificante, se convierte en algo totalmente distinto.

 Una vez superadas todas las dudas iniciales, tras un largo viaje y una pequeña visita a la capital, Yaounde, y al hospital en el que se encontraba el grupo de oftalmólogos haciendo su campaña de cataratas, llegamos a la ciudad de Bafoussam y a nuestro destino, el hospital de Djunang.

Camerún 3

Supongo que cuando es tu primera vez, por mucho que te hayas imaginado y te hayan contado cuáles son las condiciones en las que vas a trabajar, no puedes evitar la sensación de frustración y congoja;  pasar del sillón, la turbina  y la escupidera a una silla en la pared, un cubo de basura y una linterna no es fácil, pero todo eso se olvida y en seguida empiezas a hacer extracciones de cordales superiores con fórceps de incisivos si hace falta.

Camerún 2

Y por otra parte, el “voluntariado” administrativo. Fue muy divertido ver a un comercial pasar apuros para explicar herramientas de Excel y hacer inventario utilizando un francés muy poco ortodoxo, pero muy imaginativo.

Quiero decir con esto, que si alguien tiene ilusión por ir a un proyecto de este tipo pero duda de si merece la pena o si va a servir de ayuda, deje de pensarlo y adelante!

Camerún 4Y a los que no se lo hayan planteado nunca, estaría encantada de contagiarles un poquito, porque creo que es una experiencia que te devuelve  mucha más ilusión de la que tú aportas. Mi consejo es

                  ANIMAOS!!!!!!

                    Ana Simón

Posteado por: dentalcoop | 6 Agosto 2009

Jornadas Solidarias con niños de Ucrania

P1040571

P1040562El jueves 6 de agosto, bajo un sol veraniego, varios odontopediatras, odontólogos y estudiantes solidarios, se congregaron en las instalaciones de la Universidad Internacional de Catalunya (UIC) para realizar exámenes bucales, diagnósticos y tratamientos en 25 niños huérfanos provenientes de Ucrania, que pasan el verano con familias de acogida en Catalunya.

Gracias a la coordinación del Dr. Pérez Porro, el Dr. Josep Valls y Dr. Luca-Matteo Lastrucci de la ONG DentalCoop, la Dra. Camila Palma y el Dr. Carlos Travieso, durante la jornada se realizó el máximo tratamiento operatorio posible en todos los niños. Sin embargo, dada la extensa patología bucal de muchos de ellos, se decidió continuar con el tratamiento en las instalaciones de DentalCoop en Maragall durante otras dos mañanas.

P1040565P1040564Queremos agradecer de especial manera a todos los voluntarios presentes (odontopediatras, estudiantes de pregrado, personal de la UIC, asistentes, coordinadores, etc) que ofrecieron sus días de vacaciones en estas jornadas solidarias. ¡Las sonrisas de los niños son la mejor recompensa…!

P1040568

Entradas antiguas »

Categorías